Sobre camareros
¿Qué es lo que nos gusta cuando vamos a comer a un restaurante? Mi experiencia personal me dice que los camareros son, por regla general, un poco ariscos debido a la gran cantidad de horas que invierten en su trabajo y la dureza del mismo. De ahí, que muchas veces cuando les pedimos educadamente un par de cañas, ellos reporten a su compañero con voz ronca y desagradable: “¡¡ Doscervezaaaaas!!. Tiene su encanto, pero no nos gusta.
Nosotros hemos descubierto un nuevo tipo de camarero. Es sensible, amable, simpático, educado, atento, en definitiva, un camarero del siglo 21. Un camarero maricón. Si señores, detrás de ese aspecto desmejorado, se esconde una persona que se desvive por sus clientes, se preocupa de que la comida y el servicio sea de nuestro agrado, y nos trata con un cariño especial. Claro está, que no con todos lo hace de la misma manera, del mismo modo que un tío no trata igual a una tía a la que quiere meter fichas o a una, que por la razón que sea, no entre en sus planes cortejar.
Esto lo vimos hace tiempo tres personas, cuando decidimos ir a comer al restaurante Fuenente, sito en las inmediaciones del parque, para nutrir nuestros cansados cuerpos y mentes (durante aquella semana sufrimos un overtime de - 4 horas, con un ritmo de trabajo realmente frenético). El desarrollo del acto fue exquisito: buena comida, ambiente selecto, música adecuada… pero lo que realmente llamó la atención fue la presencia de aquel camarero, su mirada, sus movimientos, su atención. Lo tenía todo. Pero no era igual con todos. En la escena estábamos tres personas completamente diferentes:
- Iarine: Una chica simpática, alegre, quejica y muchas más cualidades que me llevarían toda la mañana enumerar, pero que no interesaba al camarero en el plano sexual. Sin embargo había cierto grado de camaradería debido a identificación con un mismo sexo.
- Runeb: Un joven apuesto, inteligente, educado, creativo, progresista, culto, que nunca ve un vaso medio vacío, siempre lo ve grande y libre. Esta persona fue el centro de atención de nuestro camarero.
- Kiek: Un chico del montón, sin nada en lo que destacar, con un intelecto más bien escaso y una presencia que deja mucho que desear. En fin, invisible al lado de la grandeza de Runeb. Es por esto que no fue el centro de atención del camarero.
Después de la comida pudimos contemplar tres actitudes completamente diferentes según salíamos del comedor al ir pagando la factura. Para Iarine, saludo amable y pequeña caricia en la mano indicando cierto grado de camaradería que solamente dos mujeres pueden tener. Para Kiek, saludo educado sin ningún tipo de interés. Para Runeb, caricias eróticas, mirada lujuriosa, pasión ilimitada y número de teléfono. Para todo lo demás, Mastercard.
¡Azkuna vete ya!
¡Azkuna vete ya! ¡Déjanos en paz! ¿Por qué? ¿Hace falta explicar? Bilbao Urban Circuit, horas ridículas de cierre de los pubs, anti-botellón, tranvía atropella-viejos, bidegorri, edificios inútiles… Paso a detallar.
Bilbao Urban Circuit
¿Cuánto nos costó a los bilbaínos el acondicionamiento de la ciudad para tal despropósito? ¡Duró un año! ¡Un año, por Dios! ¡Un año y millones de euros gastados, negocios perdiendo dinero esos días porque cortaban o hacían intransitables sus calles! De hecho, sólo algunos hosteleros vieron incrementados ligeramente sus ingresos: nada que compense las molestias. ¿Y para qué? ¿Para una carrera de segunda? ¿Cómo no ha dimitido nadie? ¿Cómo han tenido tanta cara? ¡Tuvimos que pagar para no sufrilo más porque habían firmado 3 años!
Horas ridículas y anti-botellón
Como buen inepto que es y ante las críticas legítimas de los vecinos que viven en las zonas donde la farra se impone los días de fiesta, él optó por lo más fácil: hacer caso a los vecinos sin tener en cuenta y sin dar ninguna alternativa a los perjudicados. ¡Bien por él! Primer paso: obliga a bajar el volumen y cerrar los pubs a horas ridículas en el casco. ¡Dios! ¡Ponía mi walkman a todo volumen y casi me tenían que mandar callar! Y obligar a cerrar a las 2, como he llegado a ver…, pero, ¿qué piensan que vamos a hacer a esas horas? ¿Ir a casa? ¿Qué consiguieron con esto? Aumentar el botellón. ¿Y cómo solucionaron el nuevo problema? Prohibiéndo el botellón. Sin palabras. ¿Y las alternativas, Azkuna? Entiendo que los vecinos tengan derecho a la tranquilidad que no han tenido durante mucho tiempo pero, como para otras cosas se toma el ayuntamiento su tiempo (despejar Sabino Arana), podría haber reflexionado un poco y buscado una alternativa viable antes de acabar con la fiesta.
Infraestructuras en general
No hay duda de que Bilbao ha cambiado mucho y para bien los últimos años. Sin embargo, este alcalde poco ha contribuído a ello si tenemos en cuenta los proyectos ya aprobados antes de que él viniera y que se fueron construyendo en años sucesivos y, como gran actor, el mastodóntico proyecto BILBAO Ría 2000, participado pal 50% por el gobierno de España y el otro 50% por instituciones vascas (el ayuntamiento de Bilbao [15%] entre ellas). Esta organización ha sido la impulsora de la mayoría de los proyectos de regeneración que hemos podido comtemplar en Bilbao los últimos 15 años: paseos, museos, traslados de las actividades portuarias al exterior… Por supuesto, esta organización fue promovida mucho antes de que Azkuna fuera alcalde.
Sin embargo, se hace un tranvía atropella-viejos, mientras el bus se deja a su suerte, pasando cuatro líneas por Lehendakari Agirre (San Ignacio – Deusto) cuando hay metro cada dos minutos y medio. Y no, los bienpensados dirán que esas líneas irán a sitios donde no llegue el metro: error, la línea 10 me lleva a Moyúa, como el metro. Es decir, toda una orgía de mala planificación y derroche. Otro ejemplo: un bidegorri por el que pasan 2 ciclistas al día para el que se eliminaron carriles de coche, aparcamiendo y se estrecharon aceras: a esto se le llama servicio público, señores.
Por otro lado, en Sabino Arana siguen esperando a que les quiten el tráfico de entrada a la ciudad de sus ventanas desde hace muchos años. El gobierno de España remolonea y el ayuntamiento se duerme. Felicidad y chupar del bote, que Azkuna fijo que no vive ahí y mejor invertir en un edificio en Sarriko que, inaugurado hace unos meses, aún no he visto utilizar para nada. Y eso que vivo bien cerca. ¿Cuántos ejemplos de estos habrá en cada barrio?
Pues eso Azkuna, vuelve a Osakidetza y nos harás un gran favor: desde que tú estás en el ayuntamiento sólo veo pifias…, y desde que dejaste tu puesto en la salud vasca, ésta ha dejado de ser un ejemplo para el resto del estado. Probablemente culpa de Ibarretxe, el peor lehendakari que hemos tenido nunca, pero bueno, eso será otro artículo.