En contra de la destrucción indiscriminada de señales de tráfico
Según los estudios, el 90% de las conductoras ha intentado destruir alguna vez una señal de tráfico con su coche. Ahora tocan las preguntas. Queremos que nos cuenten los detalles!! ¿Por qué? ¿Fué la ira después de la reunión de arturo? ¿No te gustaba la señal?

Pon un neón en tu vida
Aterrado por lo que pudiera pensar el lector de mi prosa ante tal demostración de calidad de Kar, no quiero, por ello, dejar que mi cobardía me domine.
Por lo tanto, me he decidido a escribir este post en defensa de los neones ante la avalancha de críticas surgidas a raíz de la confesión sobre mis gustos en relación al tema que nos ocupa.
Empezaré por desmontar las críticas simplistas y simplificadoras. Existe una mayoría de gente que desprecia los neónes simplemente porque lo incluyen en el concepto “tuning”. Por supuesto, ellos odian todo lo relacionado con el “tuning” por el hecho de serlo y no entran a valorar las innegables cualidades estéticas de algunos elementos que lo componen.
Simplifican. Es más, no sólo reducen todos los elementos del “tuning” como si fueran iguales, sino que también se atreven a meter en el mismo “saco” a toda persona que muestre el más mínimo aprecio o valore lo más mínimo alguno de los componentes que forman parte de toda esta filosofía. A estas inocentes personas las tildan de “chunteros”, les aconsejan cortarse el pelo “a lo cenicero”… Perlas típicas y tópicas.
Hay que reconocer que dentro de la filosofía “tuning”, la capacidad intelectual media no es lo que más destaca, ni las formas, ni la educación, ni el civismo. No obstante, como de toda corriente filosófica, se pueden tomar elementos beneficiosos sin tener, por ello, que asumir de un golpe todo el paquete. Es más, en la mezcla está la riqueza y la independencia, señores.
Por lo tanto, llamo a reflexionar a los lectores de este blog para que, a partir de ahora, sean más tolerantes y vean más allá del concepto “tuning” cuando miran un neón. De hecho, al igual que en la vestimenta, existe todo un arte a la hora de jugar con los colores, la posición, el tamaño… Se pueden conseguir contrastes sorprendentes que mejoren la estética del vehículo tanto por fuera como, si aplica, por dentro. Sin duda, hay que tener cuidado, saber qué se quiere y escoger bien, pero no lo dudéis: poner un neón en vuestra vida puede mejorar en gran medida la apariencia de cualquier vehículo.
Con este post, abro la veda e inauguro un nuevo estilo en el blog: el ensayo. Un ensayo sobre el neón en los coches y la imagen que proyecta.
Dios bendiga al neón.